Garantizar la presencia de profesorado sólidamente preparado para impartir el área de música en la enseñanza obligatoria es la clave para asegurar que la educación musical se hace asequible a todos los individuos de la población. En este trabajo se sintetizan las aportaciones de distintos autores acerca de los ámbitos de la formación específica del docente responsable de dicha educación. Asimismo, con la perspectiva de los diez años de aprobación de la LOGSE, que ha significado la consolidación de la figura del maestro especialista de Educación musical en los centros educativos de Primaria de nuestro país, se revisan distintos perfiles docentes: el maestro generalista responsable de todas las áreas del currículum, el maestro especialista con un alto nivel de especialización, y el asesor que colabora con el maestro generalista.
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¿Cómo enseñarles a amar la música?
Mayo 24, 2007La música puede actuar sobre las personas, despertando sentimientos de emoción, energía, capacidad de evocación y belleza, dependiendo del tipo de música y del momento psicológico en que la escuchemos. A los niños puede ayudarles en su aprendizaje y a desarrollar la memoria y su creatividad.
Por SERAFINA POCH (MUSICOTERAPEUTA)
La música es de una importancia capital para el niño, porque es la única de las Bellas Artes que afecta al ser humano desde antes de nacer. Está comprobado científicamente que el niño, en el claustro materno, reacciona al sonido desde el quinto mes. Asimismo, las emociones de la madre repercuten en su hijo.
Por otro lado, la música es el lenguaje de nuestra afectividad. La música en sí no significa nada concreto. Es una forma de lenguaje simbólico. El significado se lo da cada oyente o ejecutante, y puede expresar su estado emocional. Transferimos a la música nuestras vivencias, nuestras emociones, nuestros recuerdos.
Se ha comprobado que todos los niños, de entre 1 y 3 años, responden positivamente a la música melódica y rítmica, pero no a la disonante. El niño de entre uno y dos años, reconoce melodías y algunos pueden reproducir notas o intervalos y cantarlos correctamente. Entre los dos y los cuatro años se produce un gran avance en el canto. Los de cuatro años cantan mejor que los de tres, pero éstos se ajustan más al tono.
El mejor modo de hacer que un niño pequeño perciba y se emocione con la música es hacerle escuchar melodías llenas de emoción, a su nivel, en las que el ritmo no sobresalga sobre la melodía. Nunca hay que iniciar a los niños a la música empezando por el ritmo, sino por la melodía y por la armonía. De lo contrario mecanizamos al niño y, sin querer, le privaremos de la vivencia mágica del descubrimiento de la música.
La iniciación al ritmo –la parte matemática de la música– ha de nacer de un modo espontáneo, nunca impuesto, ni ha de constituir una serie de ejercicios aburridos. Aburrimiento, jamás. Ha de ser un juego. Y éste será el mejor modo de iniciarlo en las matemáticas.
El canto: nunca forzar las voces. Hacer que fluyan según sus posibilidades, pero sí iniciarles a la expresión de lo que cantan y también, por ello, a modular. Es la mejor iniciación al autocontrol, sin imposición.
El primer juguete que debería tener un niño es un piano, una lira –de juguete–, un piano electrónico. Antes de aprender a tocar un instrumento, es indispensable que el niño improvise, que exprese cuanto quiera y como quiera lo que siente. Todos, pequeños, mayores y ancianos, deberían improvisar en un instrumento musical lo sienten y desean, lo que no pueden expresar con palabras.
Interculturalidad en educación infantil y primaria con la música
Mayo 24, 2007La educación intercultural promueve relaciones de igualdad, cooperación entre personas procedentes de culturas diferentes, mediante la enseñanza-aprendizaje de valores, habilidades, actitudes, conocimientos… Junto a esta expresión de educación intercultural, también se emplean otras como educación multicultural, multiétnica, multirracial… Al emplear los distintos términos siempre tenemos presente un enriquecimiento mutuo, gracias al reconocimiento y la valoración de las distintas culturas.
La integración de los niños desde las primeras etapas educativas en la cultura de un grupo social, incluyendo la formación cívica en los valores y normas del mencionado grupo es primordial, pero también debemos fomentar en ellos el respeto y la convivencia entre los individuos o los grupos socialmente diferentes.
La educación en ningún caso es un proceso neutro, y por eso nosotras, a través de la música, queremos optar por transmitir valores como la cooperación, la solidaridad, la empatía… Así crearemos una educación que contribuya a mantener un verdadero ambiente de paz en el mundo.
La construcción de un futuro más solidario está íntimamente vinculada al tipo de enseñanza que ofrezcamos a nuestros alumnos desde las edades más tempranas. El desarrollo de los valores en las personas toma una importancia cada vez más relevante. Al trabajar la interculturalidad a través de la música, encontramos valores universales que permiten el diálogo y la igualdad entre seres humanos.
Educar en actitudes interculturales significa dar a los niños puntos de vista no racistas, favoreciendo la predisposición afectiva positiva hacia personas de diferentes culturas y proporcionándoles la posibilidad de que manifiesten conductas tolerantes, respetuosas y solidarias. Según Enrique Santamaría una de las palabras mágicas es “comprensión”. Los niños de la clase son culturalmente diversos, heterogéneos. La tarea pedagógica estaría encaminada a reducir los problemas que esa diversidad pueda traer consigo y a utilizar sus virtualidades positivas.
Pero, ¿qué papel desempeña la música, los juegos, la literatura en una educación intercultural?. Según afirman Giraldez y Pelegrín (1996), estas manifestaciones están esencialmente vinculadas con la vida, son básicas en la formación del individuo. La música, la danza, la literatura, los juegos… son manifestaciones colectivas en las que los niños y las niñas inician lúdicamente diversos aprendizajes. Transmitidos de padres a hijos, contienen la esencia del saber, las creencias y las costumbres de cada cultura. Asumen diferentes estilos y estructuras de acuerdo al período histórico, al área geográfica o a la cultura en la que se practican, son formas de expresión de los más profundos sentimientos y aspiraciones que pertenecen a toda la humanidad.
La cultura se recrea constantemente. La música, los juegos… como elementos vitales del proceso cultural, son lenguajes recreativos en el sentido más amplio del término, ya que nos ayudan a nosotros y a nuestras culturas a renovarnos, transformarnos. Mediante este intercambio se favorece el desarrollo de la tolerancia y el respeto entre el alumnado, facilitando la comunicación y las relaciones entre individuos de culturas diferentes.
La interculturalidad se puede trabajar con la música al dramatizar cuentos.